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Consejos para ser feliz

El ego y yo

noviembre 28, 2018
El ego y yo

El ego —la idea de quién soy— es una forma mental seguida de opiniones, veredictos,  emociones, creencias reacciones y forma de ser que constantemente hacen referencia a una historia, a mi historia, a eso que he vivido. Esta idea de quién soy nos imposibilita conocer nuestra verdadera naturaleza, nos impide reconocer en nosotros el Yo Soy.

La  avidez del ego está en nuestro invariable deseo de tener, en nuestra eterna búsqueda de mostrarnos y ser vistos, en ese sentimiento crónico de insatisfacción, en nuestra carrera en pos del futuro que finalmente confirme quiénes somos. He aquí los lugares comunes de sufrimiento del ego. Nos ilusionamos con que todo será mejor en el futuro sin disfrutar del momento presente del ahora.

 

La buena noticia,  es que no hay nada personal en el ego. Sencillamente representa  a la raza humana. Tampoco se puede referir  como «mi ego», ya que es «nuestro ego». Es una red  de inconsciencia que ha atrapado a los seres humanos desde hace generaciones. Es la forma que ha tomado la vieja inconsciencia y que ahora se vuelve cada vez más asfixiante.

Cada vez que alguno de nosotros entra en el Presente, en ese momento se separa del ego y abre una brecha en la inconsciencia del ego  colectiva. En ese momento contribuye a acabar con el sufrimiento y a acabar con el pasado. Al mismo tiempo que lo consigue para sí mismo le está regalando a toda la humanidad un instante de liberación del sufrimiento.

 

Pon atención si tu ansiedad emocional nutre el sentido de quien crees que eres. Observa, cuando te encuentres cautivo de la misma recurrente emoción, si en algún lugar de tu interior hay un sentimiento de satisfacción, de complacencia, si esa emoción alimenta, aunque sea a través del dolor, algún «yo».

Cuando la angustia se vuelve identidad y a través de ella se confirma un cierto sentido del yo, que entonces sustenta «mi» historia o «mis» opiniones, es difícil liberarse. La necesidad de tener la razón —que es propia del ego— será muy fuerte. Es importante estar atento sobre todo cuando aparecen emociones recurrentes, cuando te des cuenta en ese instante en que las observes y te des cuenta de ellas, se romperá la dependencia, se romperá el apego por tener la razón, te convertirás en un ser libre.

A menudo el ego —o el sentido de quién creo que soy— se identifica con una determinada emoción, por ejemplo con la rabia o con el miedo; cuando esto sucede, sin saberlo, usa a la rabia o al miedo para confirmar una imagen de sí mismo. Cualquier tentativa que hagamos entonces para liberarnos de la emoción será saboteada por el ego. Diremos entonces que esto no ha funcionado para nosotros. Pero si somos capaces de ver nuestro apego a esa emoción, el lazo que hay se rompe. Aunque nos estremezca y sorprenda ese descubrimiento, seremos libres de la dependencia. Y cada vez que esa emoción regrese para replantear la misma prisión y pretenda una vez más generar el mismo sufrimiento emocional, comprobaremos que la emoción no tiene poder sobre nosotros, la dependencia se habrá quebrado y la emoción ya no conseguirá poseernos