Saltar al contenido
Consejos para ser feliz

Fluye con la vida

Fluye con la vida

Fluye con la vida, déjate guiar por tu intuición, ten una vida rica en experiencias y en sabiduría, tu creatividad se desarrollará cada día permitiéndote hacer muchísimas cosas. Tu perspectiva de la existencia es más amplia que la de las personas que buscan el control de todo.

Fluir no significa pasarlo bien o disfrutar, sino navegar sin resistencia, adaptando el curso y la actitud a las condiciones externas que no controlas. Esta falta de resistencia es la que hace que el camino sea más agradable.

No fluyes cuando tienes sentimientos de frustración, enfado, envidia, celos, o tienes la sensación de que todo es difícil, o que requiere mucho esfuerzo. Fluyes cuando tienes la sensación de que la situación es fácil, te sientes tranquilo, entusiasmado, alegres, aceptas sin reproches lo que sucede y te responsabilizas de cambiarlo cuando no es lo que quieres.

Puedes fluir a pesar de que algo no te guste o te haga daño.  La diferencia está en la aceptación. Si aceptas lo que ha sucedido empiezas a liberar tensión y poco a poco empiezas a fluir. Es lo que se conoce como “no resistencia”. Aunque se trata de un principio difícil de poner en práctica porque estás acostumbrado a luchar por el control. No obstante, resistir implica aferrarte, apegarte al sufrimiento, a las situaciones que generan estrés y a las personas tóxicas con las que te relacionas.

Un principio taoísta señala: “Aprende a confiar en lo que está ocurriendo. Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá. Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará”. La clave radica en convertirte en un espectador atento, sin resistirte y sin intervenir constantemente porque de esa forma solo bloqueas el proceso.

Vale aclarar que la no resistencia no implica convertirte en espectador pasivo de tu vida o someterte a la voluntad de los demás. No significa dejar que las circunstancias te arrastren, renunciando a tu poder de decisión. El concepto de la no resistencia está vinculado al “wu wei”, que significa no forzar sino aprender a fluir, para no quedarte atascado en las circunstancias que te dañan.

Si te resistes no solo te opones al cambio, que es una constante en la vida, sino que también dejas de confiar en tus capacidades. Resistirte al cambio implica que no confías en la capacidad para hacerle frente a esa nueva situación, por lo que, en el fondo, es un acto que denota miedo e inseguridad.

Por eso, es necesario transformar y renovar la mente, mirando más allá. Esta invitación es un llamado a vivir, a creer a confiar en el proceso de la vida.  Cuando se vive en función de creer que las cosas fluyen, justo entonces empiezas a percibir la realidad de otro modo.

Fluye, entrégate al proceso de la vida porque, a pesar que en estos momentos no entiendas por qué vives ciertas situaciones, vivas preocupado o frustrado frente a lo que es tu vida, estás donde debes estar, estas en el lugar correcto, en el momento perfecto para decidir y evaluar qué quieres para tu vida de ahora en adelante.

Aprecia la vida de otra manera, no se trata como tal de dejarte llevar, se trata de confiar en las capacidades que tienes y en confiar en que las cosas buenas siempre suceden. Vivir en el temor trae preocupación, vivir en confianza trae esperanza. No se habla de esperar a que algo caiga del cielo y soluciones todos los problemas, no eso no es así, se trata de trabajar para lograr los objetivos que tengas establecidos en la vida, se trata de ser activo, de poner en marcha el plan para lograrlo, de cambiar, de aprender y de crecer.

Ten objetivos vitales claros y disfruta del camino para lograrlos poniéndole corazón para su realización. También se trata de aprender de los errores que la vida te va enseñando en el camino, se trata de innovar cada día, ya que la rutina o la zona de confort trae desasosiego y frustración.

Se trata de alejar a las personas que no te ayuden a crecer, de alejar aquellos que critican, juzgan o sencillamente aquellas que no aportan en ningún sentido a tu vida. Se trata de realizar cambios internos, cambio de hábitos, de reconocer cuando te equivocas. Esto también es clave para confiar en el proceso de la vida.

Cómo fluir con la vida

  • Acepta lo que sucede a tu alrededor, no luches. A menudo te empeñas en que las circunstancias sucedan como esperas y las personas actúen como quieres, pero esto tan solo es un engaño de la mente. Puede suceder o no. Por ello, no hay nada que esperar, sino aceptar y a partir de esto, decidir.
  • Asume la responsabilidad de tus acciones, asume la responsabilidad de lo que estas viviendo, de nada te sirve que culpes o juzgues a otros por la situación que vives.
  • Vive el momento presente y aleja los recuerdos del pasado, elimina todos los pensamientos negativos que puede desencadenar una situación, el rencor, el resentimiento, la ira, te afectan en gran medida a nivel corporal. Tu salud se verá afectada y lo más triste es que la situación permanecerá. Por tal motivo, acepta, reconoce, avanza y entrega. Vive en armonía con las personas y sobre todo con la vida.
  • Aleja el miedo, la queja y las personas tóxicas. En este caso, no se trata de entender su o tu comportamiento, se trata de sentir y vivir lo que de verdad importa: vivir el aquí y ahora.
  • Reconoce que sucede, cuáles son las circunstancias que vives, aceptalas y empieza a trabajar en las posibles soluciones.
  •  Acepta que tomaste decisiones equivocadas. Comprende que esas decisiones las tomaste con miedo (a ser rechazado, no querido, humillado, engañado, no valorado, abandonado…), y han conformado una vida que no te satisface y deseas cambiar. No pasa nada, no hay familia, préstamos bancarios, estancamientos laborales, desempleos, o cualquier tipo de compromiso que tus capacidades reales no sepan dar la vuelta. ¡Créetelo porque es así! Confiar es lo primero, aprender a dejarse llevar por nuestra intuición es lo segundo, y lo tercero es contemplar con asombro cómo las soluciones llegan solas.
  • Tan sólo deja de controlar cómo ha de producirse el cambio, porque hacerlo es seguir viviendo con miedo por mucho que te digas que estás fluyendo. ¡Y algo muy importante!, cuando has enredado tu vida durante años, y tu programación mental está muy arraigada, no sientas temor de ver cómo lo que consideras importante desaparece. Fluir es vital, y la lección puede costar aprenderla, pero vale la pena. Fluye con la vida. ¡Vive desde el corazón y aprende de cada momento!

fluye con la vida, fluye con la vida, fluye con la vida

Deja un comentario