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Consejos para ser feliz

Cómo dejar de sentirse culpable por todo

Cómo dejar de sentirse culpable por todo

Desde tu infancia has sido programado para actuar de cierta manera ante tu familia y ante los demás. Cuando no lo hacías te daban alguna lecciones que te hacían sentir culpable hasta que aprendiste que no debías realizarlas. Esta forma educativo ha sido ampliamente aplicada en muchos hogares, lo que hizo que de una u otra forma estuvieras condicionado a sentirte culpable.

La culpa desde el punto de vista psicológico, es una emoción que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado, ya sea por acción o por omisión. Tiene origen generalmente de la familia, aunque también podemos incluir a amigos, religión, sociedad por pensar, sentir o actuar de una manera diferente o poco convencional.

El objetivo de este sentimiento impuesto por otros no es más que el cambio de comportamiento. Cuando tiene efecto, la culpa se convierte en una herramienta de manipulación, incluso relacionada fuertemente con la necesidad de aprobación, inicialmente de nuestros padres y en el futuro de la pareja.

Este comportamiento te puede llevar a creer que debes hacer, sentir y pensar de determinada manera para recibir el amor y la aprobación de terceros, impidiéndote ejercer tu autonomía y derecho de pensar diferente.

A medida que pasan lo años, normalmente intentaras no decepcionar a aquellas personas que consideras relevantes en tu vida. Con el fin de ser aceptados por ellos, terminas haciendo las cosas que sabes que van a aceptar y aprobar. De este modo pretendes reducir el riesgo de desaprobación

La culpabilidad y la preocupación

Tu vida puede clasificarse según las cosas que haces y la forma en la que vives en «bueno» y « malo». Cuando haces cosas buenas recibes la aprobación de los demás y cuando haces cosas malas recibes la desaprobación.

Tanto así que según tus acciones podrían clasificarte en “buena persona” o “mala persona”, lo que puede generarte adicionalmente al sentimiento de culpa, un cierto nivel de preocupación puesto que tendrás ahora que ajustarte a las necesidades y los deseos de los que te rodean y medirte conforme a ello.

Para superar con éxito estos sentimientos programados desde tu niñez, comienza por defender tus creencias, deseos y necesidades, sin ser influenciado por lo que piensan, desean o necesitan los demás. De otro modo siempre serás vulnerable a la culpa impuesta externamente por las convenciones o las personas que te rodean.

¿Por qué te sientes culpable?

Además de cumplir una función social en términos de vigilancia del comportamiento, la culpa activa circuitos neuronales relacionados con el centro de recompensa del cerebro, lo que te predispone fisiológicamente a la culpabilidad.

¿Cómo dejar de sentirte culpable?

Busca las causas y actúa en consecuencia. 

En perspectiva, siempre hay cosas por aprender y la culpa no es la excepción. Gracias a ella puedes aprender de tus errores y crecer. Si te sientes culpable porque has dicho algo ofensivo a alguien o porque le dedicas demasiado tiempo al trabajo y muy poco a la familia, la culpabilidad es un signo de alarma que indica que debes detenerte en el camino y reflexionar sobre lo que estas sintiendo. En este caso, la culpa te conduce a un cambio positivo, obviamente, siempre y cuando ajustes tu comportamiento.

Asume tu responsabilidad. 

Analiza la situación: ¿hasta qué punto tu comportamiento o palabras han influido? ¿Qué podías hacer para evitar el daño? ¿Te comportaste de forma consciente o has cometido un error sin querer? A menudo en la base de la culpa se encuentra la creencia de que puedes controlarlo todo, pero el grado de incertidumbre que existe es altísimo y hay muchos factores que se escapan de tus manos.

Acepta el error y aprende de él. 

Recuerda que tienes la posibilidad de transformar tu presente, aunque el pasado no haya sido el mejor. Todos nos equivocamos,lo verdaderamente importante es aprender de ellos para no volver a tropezar dos veces con la misma piedra. En vez de sentirte culpable por lo que has hecho, encuentra la mejor forma de reparar el daño. Si no hay forma de subsanar el error, simplemente continúa adelante con la certeza de que no lo volverás a cometer.

Habla de tus sentimientos.

Jamás escondas tus sentimientos negativos. Lo ideal es que hables con otras personas sobre cómo te sientes, probablemente estas te darán nuevas perspectivas sobre la situación que no habías considerado antes y que darán pie a reflexiones más profundas.

Perdónate.

Se trata del paso más complicado pero es clave para avanzar. Así que, cada vez que te descubras rumiando la culpabilidad, trátate como si fueses un niño pequeño que necesita comprensión y apoyo.

Busca ayuda psicológica. 

La ayuda de un profesional que no te juzgará y que comprende que errar es de humanos, te hará ver las cosas de forma más objetiva y te ayudará a perdonarte.

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