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Consejos para ser feliz

Aprende a disfrutar de la soledad

noviembre 30, 2019
Aprende a disfrutar de la soledad

Nos han programado la idea negativa de que la soledad es como una especie de enfermedad o desgracia.  Parece que se tuviese que seguir a cabalidad con la convención social de que o se tiene pareja (además familia, hijos) o no podrás ser jamás feliz. Así mismo, te dicen si estás solo, siempre te va a faltar algo, y que tu vida no tendrá sentido hasta que no tengas con quien compartir tu día a día.

Por supuesto, el riesgo de hacer “lo que está bien” según la programación mental recibida es estar con cualquier pareja, aunque sepamos que no es la que merecemos. Nos hacen creer que el refrán “más vale solo que mal acompañado” es mejor, nos hacen creer como ciertos mensajes tan demoledores como “la soledad no buscada es muy dura”, “si no tienes a nadie a tu lado, por algo será (tiene que haber algo malo en ti)” o “las personas que viven solas acaban siendo raras”.

Aprende a disfrutar de la soledad
Aprende a disfrutar de la soledad

La mayoría hemos experimentado este tipo de soledad; sin embargo, es importante aclarar y reconocer la belleza, la potencia, la extraordinaria fuerza que radica en el hecho de estar solo. La soledad no significa que te falte algo, al contrario, significa que estas completo. Posees la conciencia de la plenitud que no necesitas a alguien a tu lado para que te complete. Si tienes la atención plena de tu ser interior, percibes en lo profundo un estado de calma serena, de tranquilidad feliz.

Eso no significa que una persona consciente de su soledad, no sienta la necesidad de tener amigos, o una pareja. Más bien diría, que solo la persona que ha trabajado la soledad profunda puede establecer relaciones auténticas de amistad y amor, porque ya no está buscando un apoyo, un refugio o una consolación.

Pocos defienden lo imprescindible que es saber vivir solo, estar solo y caminar, mano a mano, con la soledad (aunque sea por un tiempo) como parte de introspección y auto aprendizaje.  Los momentos de soledad son magníficos para empezar a conocerse a uno mismo y para formar tus propios gustos. Somos una mezcla de gustos y opiniones ajenas y esto es invencible. Se trata de encontrar un equilibrio sano entre lo que tomamos prestado y lo que es solo nuestro.

Y esto no quiere decir que tengas que irte a una montaña. Puedes estar en medio del bullicio. Sólo es cuestión de estar consciente, alerta, observando, recordando que tú eres sólo tu capacidad de observación. Entonces estarás dondequiera que estés. Puede que estés en medio de la multitud, puede que estés en la montaña; da igual, tú eres la misma contemplación. En la multitud observas a la multitud; en las montañas observas las montañas. Con los ojos abiertos observas la existencia; con ojos cerrados te observas a ti mismo. Tú sólo eres una cosa: un observador. Este observador constituye el gran logro.

En esa experiencia se esconde el verdadero tesoro de la vida. A través de esa experiencia te conviertes por primera vez en un emperador; de lo contrario, seguirás siendo un mendigo en la multitud. Hay dos clases de mendigos: mendigos pobres y mendigos ricos, pero todos son mendigos. Incluso reyes y reinas son mendigos. Sólo aquellas personas, las pocas personas que han permanecido solas en su ser, en su claridad, en su luz, que han encontrado su propia luz, que han descubierto su propio florecimiento, que han encontrado su propio espacio al que pueden llamar su hogar, su hogar eterno, aquellas pocas personas son emperadores. Todo el universo es su imperio. No necesitan conquistarlo; ya lo han conquistado. Lo has conquistado conociéndote a ti mismo.

Cuando sintonices con tu soledad te podrás relacionar; entonces tu relación te proporcionará grandes alegrías, porque no nacerá del miedo. Cuando descubras tu soledad podrás crear, podrás participar en todas las cosas que quieras, porque esa participación ya no implicará que estás huyendo de ti mismo. Ahora formará parte de tu expresión; ahora será la manifestación de todo tu potencial. Pero el primer punto básico consiste en conocer totalmente tu soledad.

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