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Consejos para ser feliz

Los tipos de actitud

Los tipos de actitud

Los tipos de actitud son predisposiciones aprendidas a lo largo del tiempo que condicionan la manera de actuar ante futuros estímulos.

¿Qué es la actitud?

Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden.

Dentro de este concepto se puede incluir las creencias, estereotipos, sentimientos, opiniones, motivaciones, prejuicios e ideologías. En general, los tipos de actitud son una predisposición aprendida que influyen en la forma de relacionarte con los distintos desafíos presentados por el entorno.

¿Qué tipos de actitud podemos adoptar en la vida?

Existen diversos tipos de actitud que se manifiestan conforme se viven diferentes circunstancias en la vida. La forma e asumirlas y de aceptarlas marcará la diferencia de los resultados obtenidos en tu historia. A continuación te las presentamos:

Actitud positiva

La actitud positiva no se basa en enmascarar los malos sucesos y hacer como que no existen: se trata de buscar los mejores resultados en las peores situaciones, pues esto otorga al individuo una mayor fuerza y voluntad para afrontar los problemas de forma efectiva.

Actitud derrotista

Una actitud derrotista consiste en sentir que la batalla está perdida de antemano, promueve la desmotivación y la falta de creencia en ti mismo, lo que se traduce en peores resultados. Si de antemano crees que algo que va a salir mal, ten la certeza que se cumplirá si asumes esta actitud.

Actitud pasiva

Si esperas a que las cosas se solucionen por si solas o esperas ser una persona invisible ante el mundo, caerás en este tipo de actitud, donde no desarrollas tu máximo potencial por falta de autoestima, miedo, timidez o incluso depresión. Ante ella puedes ser fácilmente manipulado. Los profesionales en psicología utilizan técnicas de asertividad para superarla. Hacerte oír es un derecho para todos y cada uno de nosotros.

Actitud altruista

El asumir como forma de vida la generosidad y la ayuda a otros sin el más mínimo interés por obtener algo a cambio es un concepto bastante controvertido para muchos, ya que no creen en la nobleza de este interés, precisamente porque siempre se obtiene un beneficio. A pesar de ello, la actitud altruista es una forma de contribuir a diario a cambiar el mundo de manera positiva. Así que, a pesar de sus múltiples contradictores ha hecho grandes cambios a muchas personas a nivel social, financiero e incluso espiritual.

Actitud neutra

Es una herramienta en la que el individuo se abstrae de sus percepciones y sentimientos observando las situaciones desde un punto de vista objetivo.

Actitud agresiva

Este tipo de actitud se forma precisamente por falta de carácter. La ira y el enojo por lo general son manifestaciones problemas emocionales que vienen desde experiencias difíciles en su infancia con personas cercanas, hasta problemas de baja autoestima e inseguridad no resueltos en su vida adulta. En lugar de generar temor a otros, lo único que refleja es su falta de inteligencia emocional para gestionar sus emociones.

Actitud empática

La empatía se caracteriza por ponerse en el lugar del otro, ser capaz de entender sus motivos y razones y actuar en consecuencia a ellos. Al tener claridad frente a como actúa otro individuo te permite ser más ecuánime a la hora de tomar decisiones que afecten o beneficien a muchas personas.

Actitud flexible

En este tipo de actitud, prevalece la adaptación. En situaciones ajenas sin necesidad de rechazar sus características propias, las personas se adaptan a ellas. Esto permite entender mejor que el entorno cambia más allá de los deseos e intenciones, y por lo tanto, adaptarse a él es necesario para tu bienestar tanto mental como físico.

Actitud inflexible

La terquedad y el querer siempre tener la razón hacen parte de este tipo de actitud. El mantener el control y creer que lo que otro hace o dice siempre esta mal, es lo más común ante este tipo de conducta. Cuando se pierde el control sienten agobio y malestar, pues hay fuerzas que se escapan a la suya propia. Ser claro y tajante en ocasiones puede ser recomendable, pero en general, una actitud inflexible suele traer muchos problemas.

Actitud moralista

La moralidad como actitud no tiene en cuenta el mundo actual en el que vivimos, continuamente se da mayor importancia a teorías sin fundamentos basados en reglas sociales de hace miles de años, no se tiene la capacidad de opinar, refutar o argumentar con bases sólidas, recurriendo al simplismo, pues está obviando una serie de perspectivas y percepciones necesarias para comprender el ambiente en su totalidad.

Actitud nihilista

El nihilismo se basa en negar la capacidad de conocimiento, la existencia y el valor de todas las cosas. Al final, todo se reduce a la nada, y por ello, nada tiene sentido. Este tipo de actitudes pueden ser muy peligrosas, pues más allá de la divagación filosófica, merman la voluntad y las capacidades individuales. El tipo de actitud crítica puede ser beneficiosa, siempre y cuando se busquen soluciones para el problema que se está subrayando.

Actitud suspicaz

El tipo de actitud suspicaz se caracteriza por una desconfianza excesiva ante cualquier tipo de estímulo, pues el individuo suele sospechar de intencionalidades ocultas, motivos intrincados o fuerzas que se encuentran más allá de la situación planteada. Es importante estar siempre atento ante cualquier situación que se vive o se presente, sin caer en la paranoia.

Estos tipos de actitud muestran como se vive ante diferentes circunstancias o ante diferentes grupos a lo largo de la historia.

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