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Consejos para ser feliz

Cómo aprender a merecer

Cómo aprender a merecer

Eres digno de recibir y merecer lo mejor. Para ser un manifestador, para tomar literalmente parte en el proceso de creación de tu vida y atraer aquello  que desea tu corazón, Eso significará examinar las actitudes que  mantienes, consciente e inconscientemente, acerca de tu vida. Lo que debes examinar son tus pensamientos, que son los arquitectos de los cimientos de tu mundo material. 

Debes recordar que mereces lo mejor. Si tus  pensamientos se basan en una imagen de  desmerecimiento, sea cual fuere la razón, manifestarás lo que esos  pensamientos imparten a la mente universal

Claves para aprender a merecer

Todo aquello que necesitas dominar para lograr el merecimiento y se convierta en un modelo útil en  tu vida lo tienes a tu disposición, en forma de actividad mental. Se  trata, simplemente, de cambiar tu mentalidad y convencerte a ti mismo de que mereces recibir todas las  bendiciones, ya sean materiales o de otro tipo.

Se han hecho grandes esfuerzos por condicionarnos y hacernos sentir indignos de tener todo aquello que ofrece la vida.

A  continuación se indican las principales percepciones para aprender a merecer en la vida. –

  • Practica hacer aquello que te guste, y procura que te guste lo que haces cada día. Si vas a hacer algo,  concédete el beneficio de no quejarte y, en lugar de eso, muestra cariño por esa actividad. Tu lema aquí ha de ser: «Me gusta lo que hago, y hago lo que me gusta». Eso te sitúa «en el espíritu» y te proporciona literalmente el  entusiasmo para ser un receptor.
  • Haz todos los esfuerzos posibles por eliminar de tu vocabulario y de tu diálogo interior los hábitos internos de  pesimismo, negatividad, juicio, quejas, murmuraciones, cinismo, resentimiento y crítica destructiva. Sustitúyelos  con optimismo, amor, aceptación, amabilidad y paz como forma de procesar tu mundo y a las personas que hay  en él.
  • Al margen de lo mucho que te sientas tentado de retroceder hacia hábitos cínicos, recuerda que esa es la  energía que estás enviando al mundo, y que con ello transmites un mensaje que bloquea la energía que te  devolverá lo que deseas. Si estás lleno de negatividad, te encuentras desequilibrado y tus resentimientos indican  que no te sientes digno o preparado para aceptar la energía amorosa que deseas.
  • Procura encontrar cada día un momento de tranquilidad para erradicar los sentimientos de indignidad. Ese  tiempo de oración o meditación, o de experimentar simplemente el silencio, alimentará tu alma y eliminará  finalmente todas las dudas que puedas abrigar acerca de  no merecer el ser beneficiario de la abundancia del universo.
  • Lee literatura espiritual, poesía, escucha música clásica suave siempre que te sea posible.
  • Procura rodearte en la medida de lo posible de cosas bellas. Observa a diario la naturaleza, la inmensidad del sol, la luna, el cielo, las estrellas, los animales, tu familia, tu vida, esto te llenara de una enorme energía y te ayudara a estar agradecido por experimentar esa belleza que tal vez no te habías dado cuenta que te rodeaba.
  • Practica la amabilidad contigo mismo y con los demás, con toda la frecuencia que te sea  posible.  
  • Ponte la meta de ser cada día amable con los demás, al menos una vez, y extiende ese mismo privilegio  hacia ti mismo, tanto como te sea posible.
  • Empieza a considerar el universo como un lugar amistoso, Sitúa en la categoría de  «lecciones» todas las heridas de las fases anteriores de tu vida. Deja de verte condicionado por esas heridas y de convertirlas en un brazalete identificativo. Recuerda que, por cada acto de maldad, hay millones de  actos de amabilidad. Este universo funciona con la energía de la armonía y el equilibrio.

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