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Consejos para ser feliz

Cambia de hábito y transforma tu presente

julio 24, 2019
Cambia de hábito y transforma tu presente

Todo el mundo tiene un hábito o rutina fija que dominan su día. Casi todos realizan las mismas actividades: ver a los mismos familiares y amigos, trabajar con los mismos compañeros, recorrer las mismas calles y hasta tener los mismos pensamientos (se ha calculado que el 90 por ciento de los pensamientos que una persona tiene en un día son una repetición literal de los que tuvo el día anterior).

Este hábito dejan poco espacio para una auténtica creatividad, a menos que decidas hacerle lugar. Una vez que comienzas a abrir espacio para lo nuevo y lo desconocido, abres el camino para que emerjan poderes más profundos desde los vacíos de la existencia cotidiana.

Los hechos históricos más extraordinarios se produjeron en días ordinarios; los pensamientos más extraordinarios surgieron en mentes que concebían muchos pensamientos ordinarios.

El siguiente ejercicio te brinda un modo de abrir algún espacio en tu vida para el crecimiento; cuanto más a conciencia lo sigas, más ilimitado será el crecimiento.

Redacta un plan de acción para los seis meses próximos basado en las siete cualidades de personas creativas. Comprométete a seguir estos aspectos y vivir plenamente.

1.            Experimentar el silencio

Dedica tiempo a experimentar el silencio. Lo ideal es que se trate de un breve período de meditación (de quince a treinta minutos) por la mañana, antes de ir a trabajar; luego, un segundo período al atardecer, cuando vuelvas a casa. Es un tiempo para existir, simplemente, pero su misma simplicidad puede convertirlo en el período más importante de tu vida. El silencio tiene un efecto precioso, sobre todo en el bullicio de la sociedad moderna.

En un mundo en caos, hallar el núcleo de silencio es como reconquistar la fortaleza de cordura y paz.  El silencio es el gran maestro; para aprender sus lecciones debes prestarle atención. No hay sustituto para la inspiración creativa, el conocimiento y la estabilidad que brinda el saber cómo ponerse en contacto con el núcleo de silencio interior.

2.            Pasar tiempo en la naturaleza

Planea pasar un período de tiempo en contacto con la Naturaleza. No hay manera más saludable de descargar las energías acumuladas. Cuando te apartas de los confines artificiales del mundo y vuelves a la Naturaleza, el sistema mente-cuerpo se deshace espontáneamente de su exceso de energías.

En los ambientes de ciudad no siempre es fácil hallar un sitio verde y abierto, un amplio panorama de cielo y nubes, aire puro con que llenarse los pulmones. Pero si encuentras uno donde tenderte, sin zapatos y con los brazos extendidos al sol, aprovéchalo. A falta de eso, busca experimentar la Naturaleza allí donde vives, levantándote temprano para apreciar el amanecer, o deteniéndote unos momentos al atardecer para contemplar la puesta de sol, la Luna y las estrellas. Como puedas, captura al menos algunos momentos de frescura y siente el contacto nutritivo de la tierra, el sol y el cielo.

3.            Experimentar y confiar en las emociones

Comienza a llevar un diario de tus sentimientos. Esto no tiene por qué ser una tarea complicada. Basta con hacer una lista de algunas emociones clave y anotar un ejemplo de cada una a medida que surja en tu jornada. Comienza este hábito por anotar las palabras clave de las emociones positivas básicas como: amor, alegría, simpatía, aceptación, felicidad, cordialidad, confianza y compasión

A continuación, haz una columna de sentimientos más abstractos asociados con la creatividad y el desarrollo personal, tales como: lógica, intuición, descubrimiento, trascendencia, fe, fusión, perdón, paz, revelación

Por último anota las emociones negativas primarias, que pueden ser: enojo, envidia, ansiedad, pesar, culpa, codicia, desconfianza, egoísmo.

Echa un vistazo a la lista y limítate a recordar brevemente cada emoción. Los objetivos de llevar este diario son los siguientes:

  • Descubrir con cuánta frecuencia sientes cosas que te pasan desapercibidas.
  • Permitir la espontánea liberación de emociones que normalmente reprimirías o tratarías de olvidar.
  • Conocer de veras tus emociones. Muchas personas no pueden describir específicamente qué se siente al experimentar compasión o penetración psicológica, por ejemplo, pero, si estás alerta a cualquier emoción, llegarás a conocerlas íntimamente. Es la primera etapa para dominar tus emociones.
  • Hacer de tus emociones algo a disfrutar. La vida de los sentimientos debe ser rica y satisfactoria, pero si tus emociones te son desconocidas no puedes disfrutarlas. Muchas personas se han convencido de tener pocas emociones, si acaso alguna; sin embargo, pese a nuestros esfuerzos por reprimirlas, existe un sentimiento ligado con cada uno de nuestros pensamientos. Cuando los sacas a la luz te pones de nuevo en la totalidad de la conexión mente-cuerpo, y la totalidad es el estado más satisfactorio en que puedes vivir.
  • No hay nada más importante que experimentar tus sentimientos. Son la parte más espontánea de tu composición, la expresión más primaria de tu conciencia según se relaciona con el mundo. Eres la totalidad de todas las relaciones que tienes y tus emociones son el espejo más exacto de ellas.

4.            Permanecer centrado en medio del caos

A fin de mantenerte centrado y sereno cuando todo a tu alrededor es confusión, necesitas desarrollar la habilidad de hallar tu centro. Para hacerlo, identifica dos momentos de tu día en que las cosas sean más frenéticas y estresantes para ti ( momento de más trabajo o la hora de tránsito más denso, cuando vuelves a tu casa). Ahora planea reservar cinco minutos para centrarte justo antes de esos dos períodos, utilizando la técnica siguiente:

Busca un sitio donde puedas estar solo y en silencio, hasta donde sea posible. Siéntate cómodamente y cierra los ojos. Presta atención a tu respiración, concentrándote en el paso del aire por tus fosas nasales. Visualiza el aire como leves espirales que entran por la nariz y vuelven a salir suavemente.

Al cabo de dos minutos, comienza a sentir el cuerpo (es decir, repara en las sensaciones interiores, en la piel, el peso de cada parte de tu cuerpo, etcétera). Después de un minuto, lleva suavemente la atención al centro de tu pecho y pósala con levedad allí. Es posible que a los pocos segundos te distraiga un pensamiento o una sensación fugaz. No te resistas, pero cuando notes que ocurre eso vuelve suavemente la atención a tu pecho. Este hábito te permite permanecer tranquilamente sentado, sin hacer nada.

Cambia de hábito y transforma tu presente
Cambia de hábito y transforma tu presente

Aunque la técnica es muy simple, con frecuencia produce dramáticas descargas de energías negativas; quizá sientas que tus hombros se liberan de una carga pesada y que una sensación de liviandad y calma impregna todo tu ser. Lo más importante es que comprenderás, con la experiencia, que permanecer centrado es el modo más natural y cómodo de enfrentar cualquier situación, por caótica que sea. Centrarse es un modo de volver al yo y desligarse de la confusión que te rodea.

5.            Ser como un niño

Anota dos o tres cosas totalmente infantiles que puedas hacer mañana. Piensa en algo que te haga evocar la infancia: tomar un helado, jugar en la plaza, fantasear con las formas de las nubes. Comienza a incorporar estas actividades en tu vida actual, cada vez más. Tu objetivo es hallar dentro de ti ese sitio en el que todavía eres un niño despreocupado. El nuevo paradigma nos dice que ningún hecho desaparece jamás; sólo se retira de la conciencia para volver al campo. Por lo tanto, este hábito te recuerda que tu niñez aún está allí, contigo, lista para ser evocada e integrada a tu ser.

El deseo de volver a ser joven es un símbolo del deseo más profundo de mantenerse nuevo. Los bebés y los niños no tienen problemas en este aspecto. Al ponerte otra vez en el marco mental más infantil que puedas imaginar, abres paso a la creatividad y al aprendizaje.

6.            Ser el propio punto de referencia

El estado de conciencia más elevado que podemos alcanzar es el de unidad, que borra la diferenciación entre observador y observado. Este hábito muestra que todo lo que antes parecía estar «allí fuera» se ve como parte de uno mismo. Lo que impide esta experiencia es un carente sentido del yo, construido con imágenes de experiencias pasadas. La imagen de uno mismo es necesaria hasta un punto muy limitado; debes conocer tu identidad, tu profesión y otros detalles técnicos. Debes esforzarte por desprender la endurecida apariencia de la imagen de ti mismo.

Tu plan de acción puede tomar muchas direcciones diferentes para lograr este objetivo.

  • Puedes iniciar un hábito nuevo que sea totalmente incongruente con tu autoimagen. Si eres un ejecutivo de traje gris, dedícate a la danza aeróbica; si eres ama de casa, a levantar pesas. Exponte al contacto con gente y situaciones que te desafíen a dejar atrás las viejas costumbres.
  • Trabaja como voluntario con los discapacitados o las personas sin hogar. Al verte frente a personas muy diferentes de ti, aprenderás a superar el miedo y la resistencia innatos y acabarás por verte reflejado en ellos, lo cual es un medio poderoso de descubrir la humanidad común.
  • Escribe tu autobiografía. El registrar todos los detalles de tu vida con toda la franqueza posible te ayudará a desprenderte de actitudes arraigadas, mostrándote de dónde provenían. El hábito de escribir también obliga a articular cosas que normalmente uno da por sentadas, como lo que se siente con respecto a los padres y la carrera. Sé tan detallado y explícito como puedas. Concéntrate en lo que sentiste en cada período de tu vida. No justifiques tus actos ni te pintes mejor de lo que eres. Si te cuesta expresarte, trata de abrir el flujo de las palabras refiriéndote a ti mismo en tercera persona: en vez de: «Sufrí la dominación de un padre que amaba y temía al mismo tiempo», será: «John estaba dominado por un padre que amaba y temía al mismo tiempo».
  • Decídete a dar un paso todos los días para corregir una conducta que no te parezca expresión de tu verdadero yo. Por ejemplo: puedes ser una de esas personas que siempre dicen lo que los otros desean oír. La próxima vez que te descubras cayendo en esa trampa, di lo que realmente piensas. No hace falta que la situación sea dramática o decisiva. Este hábito puede ser un verdadero desafío; necesitas aprender a bajar tu fachada social; cuanto más practiques, menos importante te parecerá usar la máscara.
  • Expande tus esfuerzos en la meditación, el yoga, la visualización creativa u otras disciplinas interiores que te aparten de tu conciencia limitada. Estas prácticas son útiles para todos, pero si te aplicas con dedicación marcharás más deprisa por el camino donde se descubre el yo.

7.            Práctica de la desvinculación

Estar desapegado significa estar libre de influencias exteriores que empañen tu verdadero yo. Este hábito no lo enseña nuestra cultura. Las personas modernas otorgan un alto valor al compromiso, el entusiasmo, la pasión, la entrega profunda, etcétera, pero no se dan cuenta de que estas cualidades no son lo opuesto a la desvinculación. Comprometerse con una relación, por ejemplo, significa en último término amar y comprender lo suficiente para dejar que el otro sea quien quiere ser.

Encarar el trabajo con pasión significa brindarse espacio creativo para enfocarlo desde todos los ángulos, buscando nuevos rumbos y oportunidades. Estas nuevas oportunidades sólo pueden surgir de tu núcleo creativo interior, con el que no podrás ponerte en contacto si estás inmerso en tu labor y abrumado por los detalles.

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