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Consejos para ser feliz

No dependas de nadie

No dependas de nadie. El amor no se puede definir a través de un concepto único y universal. Podríamos decir que el amor verdadero es lo que nos libera y nos hace sentir mejor. 

Muy a menudo parece que el amor nos elige y da la casualidad de que sentimos mariposas en el estómago incluso antes de haber decidido amar a una persona. 

El amor no es una elección que no se pueda medir ni contener, y aquí es donde reside su magia. A nivel científico sabemos que el amor es químico, y es provocado por dinámicas hormonales y físicas, mientras que a nivel psicológico sabemos que la cultura y el período histórico en el que nacemos, así como la historia personal de cada uno de nosotros, puede influir en la idea de nuestra pareja ideal o de quien nos enamoramos.

Pero lo que hace «clic» cuando te das cuenta de que amas a una persona no siempre es tan descifrable: es ese lado mágico y romántico el que siempre debemos intentar preservar. En cualquier caso, ames como ames, no dependas de nadie.

Nunca dependas de nadie

Cada persona es una naranja entera y nadie, más que tú mismo, puede completarte, sino acompañarte en la vida y en tu forma de vivirla. No dependas de nadie.

Es posible amar sin necesidad de compartir absolutamente todos los momentos con tu pareja, sin que uno sea el amante (el que ama) y el otro, el amado. Amar es saber que no dependo de nadie.

Una relación, del tipo que sea, está formada por dos personas diferentes entre sí, aunque con intereses, preferencias y sueños comunes, pero esto no quiere decir que hayan de perderse en función del otro, sino enriquecerse mutuamente. Sin embargo, a veces caemos en la dependencia emocional, confundiéndola con el amor, la amistad, el falso respeto, o el apego a la familia. No dependas de nadie nunca, ya que eso no es amor.

Es conveniente saber manejar bien tus emociones (no dependas de nadie), ya que si están desatadas te traerán frustración e infidelidad aparte de síntomas como ojeras emocionales, problemas en la piel, caspa en el cabello y un sin fin de cosas más.

¿Cuáles son los motivos?

Son varias las razones que llevan a alguien a depender de otra persona: baja autoestima; personalidad sumisa; actitud de vivir por y para el otro; inseguridad; mitomanía; frustración; tener carencias; ignorancia; problemas psicológicos o emocionales por superar…

En cualquier relación, ya sea de pareja, de amistad, trabajo, o familia, es importante no dejar de ser tú mismo, ni pretender que el otro lo haga, porque si pierdes tu identidad, puede crearse una gran dependencia que dará paso a la frustración. A veces la sociedad destruye, sin darse cuenta, el individualismo de las personas, en pos de la familia o de la pareja, pero es imprescindible no olvidar que somos una persona única, que necesita y quiere hacer una vida propia.

No dependas de nadie, es importante tener conciencia de ti mismo, igual que hemos venido solos al mundo, nos iremos solos también, y mientras tanto, será maravilloso el tiempo compartido con amor.

El concepto erróneo de compartir

Compartir tu tiempo, tu trabajo, o incluso tu vida con otra persona, no significa dejar de ser tú  mismo. No dependas de nadie, al contrario, dos personas que se ocupan de sí mismos y se sienten bien en su piel, son más capaces de amar y de mantener un auténtico amor verdadero, que las que son dependientes pues estas no se aman a sí mismas. Si tú estás bien, los demás estarán bien a tu alrededor, sobre todo tu pareja, con quien tienes una mayor intimidad.

Si no te has sentido lo suficientemente amado durante la infancia o la adolescencia, es posible que tengas tendencia a depender de aquellos a los que amas y es importante que no dependas de nadie, pero esto se puede manejar, siguiendo unas pautas que son primordiales en el amor: Centra la atención en ti mismo; ten en cuenta tus deseos; da tus propios pasos; ámate a ti en primer lugar; sé libre; aprende por tu cuenta; no pertenezcas a nadie; apóyale/a; confía; valórate y valórale/a; y recuerda que eres una persona completa y distinta de los demás.

No necesitas que nadie te complete, porque ya has nacido completo y porque tú te completas a ti mismo

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