Saltar al contenido
Consejos para ser feliz

Si algo es para ti, no necesitas perseguirlo

Si algo es para ti, no necesitas perseguirlo

Es necesario aclarar esto,  no es lo mismo entrar en sintonía con lo que quieres para ti,  atraer aquello que deseas, procurar materializar lo que te gustaría alcanzar en la vida, que perseguirlo…

La frase:” Persigue tus sueños”…parece mostrar que los sueños se alejarán, huyerán y por lo tanto tuvieras que correr tras ellos para que no se te escapen.

La atención no se ruega; cuando no eres prioridad, simplemente no lo eres y punto. No debes insistir a una persona que no te demuestra que te quiere. No debes insistir en entrar a la vida de una persona que ya te demostró con hechos, de que ya te soltó. Al que no quiere, no se le insiste, así de simple es. El mundo está lleno de gente que quiere recoger frutos de árboles que nunca sembraron.

Deja ir a quien no te aporta, quien duda de si realmente te ama, y lo que no te trae paz, déjalo ir, no es para ti.

A veces actuamos así ante lo que queremos en la vida, como si tuviésemos dudas de que eso es para nosotros y con esa actitud dubitativa, lo que hacemos es repeler aquello que deseamos.

No podemos manifestar en nuestras vidas aquello que miramos desde la carencia, desde la incredulidad de que algún día pueda ser mío. No llegará. Así de radical es este tema… Quizás El Universo no lo es tanto, pero conviene entender que mientras pensemos que algo no es realmente para nosotros, siempre colocaremos barreras entre ese algo y nosotros.

Creértelo

Solo cuando nos convencemos de que algo nos pertenece por derecho, porque sí y punto, es cuando llega. No es ni siquiera conveniente pensar es que yo he trabajado mucho por eso y por ello me lo merezco, no. Las cosas no tienen que partir o derivar del sacrificio y esa es una creencia que debemos disolver. Porque si asociamos aquello que queremos con lo que duro que trabajamos por ello, siempre tendremos la duda de si hemos hecho o no lo suficiente, lo necesario.

Nuestra mente ante esa creencia de sacrificio siempre nos dirá que no somos suficientes y alargaremos el tiempo en el que recibimos aquello que sentimos aun no merecemos.

El merecimiento real hace que las cosas se manifiesten con rapidez,  con real quiero referirme al que no está condicionado al hacer, sino asociado al ser.

Cuando realmente sentimos que no importa lo que pase, algo nos pertenece y nos relajamos esperando su llegada, es que le damos la bienvenida y cabida en nuestras vidas.

¿Atraes o rechazas?

Perseguir ahuyenta, genera rechazo, no queremos ahuyentar a nadie, mucho menos a nuestros sueños, a nuestras metas. Queremos atraer, buscamos acercarnos, queremos entrar en sintonía con lo que deseamos, le hacemos el espacio en nuestras vidas a eso que tenemos la certeza de que llegará. No dudamos, no colocamos peros, no nos entristecemos si no llega en el tiempo que nos hubiese gustado, solo esperamos confiados y tranquilos.

Acostumbrémonos a crear de manera consciente y conveniente nuestra vida. En lugar de hacerlo por defecto. Procuremos no formar parte de ese alto porcentaje que va por la vida frustrado sintiendo que su esfuerzo no se ve representado en sus resultados y entendamos que los resultados responden mejor al ser que al hacer.

SEAMOS esas personas que saben confiar en sí mismas y en su poder creador, conectémonos con esa fuente infinita que le dice sí a todo lo que queramos y entendamos que solo en nuestra mente podemos acotar el alcance. Es nuestra mente quien limita nuestra capacidad, el creer que es mucho, que es poco, que no lo lograremos, que eso lleva tiempo, que no sabemos o que no somos suficientes… Desde lo que te creas atraerás. Desde lo que te creas, crearás.

Luego, ¿no piensas que resulta conveniente tener una actitud que atraiga en lugar de rechazar a través de la persecución? Lo que es para ti te va a encontrar y solo puedes hacer que sea para ti cuando te convenzas de que es así. A descartar dudas, a descartar creencias, a descartar pensamientos saboteadores y limitantes y a sentirnos seres con capacidad de manifestación infinita. Ésa es nuestra verdadera naturaleza, solo tienes que convencerte de ello.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.