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Consejos para ser feliz

Cómo prevenir el estrés

marzo 11, 2019
Cómo prevenir el estrés

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier pensamiento o circunstancia que te haga sentir frustrado, enojado o ansioso.

Es normal sentir estrés en algunas situaciones, sin embargo es mejor por tu salud física y mental prevenirlo o por lo menos controlarlo. Sentirte bien no índica que seas insensible, o que no te importe lo que le sucede a otros o a ti; es una decisión que tú tomas. Dilo en voz alta: «¡Quiero sentirme bien!», y después transfórmalo en «Tengo la intención de sentirme bien». Siente el estrés, y después envíale el amor. También puedes realizar una respiración profunda para sentirte mejor.

En su lugar, pregúntate en ese momento qué pensamiento puedes tener para sentirte bien. Cuando descubres que consiste en responder con bondad y amor al sentirte mal, empiezas a experimentar un cambio en tu estado emocional. Te encuentras en armonía de vibraciones con tu Fuente, ya que la fuerza de la intención solamente conoce la paz, la bondad y el amor.

Ese pensamiento recién activado, que te permite sentirte bien, quízá dure sólo unos momentos, y podrías volver a la anterior manera de procesar los acontecimientos desagradables.

Debes tratar esa antigua manera con respeto, amor y comprensión, pero siempre recordando que es tu ego, que intenta protegerte de su percepción del peligro. Cualquier señal de estrés es un aviso para que pronuncies las tres palabras mágicas: «Quiero sentirme bien».

El estrés siempre quiere recabar tu atención. Al pronunciar las tres palabras mágicas y extender el amor a tus malos sentimientos, habrás comenzado el proceso de hacer realidad tus intenciones de vivir tranquilo y sin estrés.

Puedo asegurar que optar por sentirse bien es una forma de conectarse con el Espíritu. No es una respuesta de indiferencia ante los acontecimientos. Sintiéndote bien te conviertes en instrumento de la paz, y por esa vía se erradican los problemas.

Sintiéndote mal, te quedas en el campo de la energía que crea la resistencia al cambio positivo, y en consecuencia experimentas un estado de angustia y estrés. Seguirán presentándose lo que denominas «problemas». No desaparecerán jamás. Cuando resuelvas uno, surgirá otro.

Nunca lo acabarás.

El secreto para eliminar los efectos nocivos de sentirse presionado y estresado consiste en estar en el ahora. Proclamarlo, ante ti mismo y ante cuantos quieran oírte: «Soy un ser incompleto. Siempre seré incompleto porque nunca podré terminarlo todo. Por consiguiente, he decidido sentirme bien mientras estoy en el momento y atraer a mi vida las manifestaciones de mis deseos. Soy completo en mi condición incompleta».

Puedo asegurar que poner en práctica esta afirmación erradicará la ansiedad y el estrés. Toda resistencia desaparece cuando eres capaz de sentirte completo en tu condición incompleta.


Cómo evitar el estrés emocional

Los pensamientos que generan sentimientos de malestar son pensamientos de resistencia. Cualquier pensamiento que erige una barrera entre lo que te gustaría tener y tu capacidad para atraerlo a tu vida es resistencia. Tu intención consiste en llevar una vida tranquila, libre de estrés y ansiedad. Sabes que el estrés no existe en el mundo, y que sólo existen personas con pensamientos de estrés.

Estos pensamientos constituyen por sí mismos una forma de resistencia. No necesitas esa clase de pensamientos, resistencia y estrés para reaccionar de la forma habitual ante tu mundo. Los pensamientos de estrés son por sí mismos la resistencia que construyes y te impide conectarte con la fuerza de la intención.

Vivimos en un mundo que fomenta las razones para sentir ansiedad. Nos han enseñado que sentirse bien en un mundo en el que existe tanto sufrimiento es una postura inmoral.

Nos han convencido de que optar por sentirse bien en momentos malos para la economía, en épocas de guerra, en épocas de inseguridad o muerte, o ante una catástrofe inminente en cualquier lugar del mundo es algo de mal gusto, algo que no está bien.

A continuación, nombro algunas frases sobre «el camino de la resistencia» que cambian a frases sobre el camino de la mínima resistencia.

«Me preocupa el estado de la economía. He perdido mucho dinero.»

Cambia a

Vivo en un universo de abundancia; he decidido pensar sobre lo que tengo y sentirme bien. El universo proveerá

.

«Tengo tantas cosas que hacer que nunca puedo concentrarme,» cambia a

Me siento en paz en este momento. Voy a pensar únicamente en lo que estoy

haciendo ahora. Voy a tener pensamientos de paz.

«Nunca progresaré en este trabajo» cambia a

He decidido valorar lo que estoy haciendo en este momento, y atraeré mayores oportunidades.

«Mi salud es un enorme problema. Me preocupa la vejez, ponerme enfermo y ser dependiente.» cambia a

Estoy sano y mis pensamientos son sanos. Vivo en un universo que atrae la curación, y me niego a anticipar la enfermedad.

«Los miembros de mi familia me hacen sentir ansiedad y miedo.

Cambia a

He elegido los pensamientos que me hacen sentir bien, y eso me ayudará a apoyar a los miembros de la familia que lo necesiten.

«No tengo derecho a sentirme bien cuando hay tantas personas que sufren.»

Cambia a

No he venido a un mundo en el que todos van a tener las mismas experiencias. Voy a sentirme bien, y con ese apoyó contribuiré a erradicar al menos una parte de ese sufrimiento.

«No puedo ser feliz cuando la persona que de verdad me importa ama a otro y me ha abandonado.» cambia a

Sentirme mal no va a cambiar la situación. Confío en que el amor volverá a mi vida si estoy en armonía con la Fuente del amor. Decido sentirme bien ahora mismo y centrarme en lo que tengo, agradezco enormemente por las grandes bendiciones, experiencias y aprendizajes en mi vida.

Todos los pensamientos de estrés representan una forma de resistencia que deseas eliminar. Cambia esos pensamientos observando tus sentimientos y optando por la alegría, no por la angustia.

Vive Tranquilamente

Ejercicios para eliminar el estrés

A continuación, expongo algunos pasos que te ayudarán a crear una vida tranquila, libre de estrés:

1. Practica el silencio y la meditación. Nada alivia tanto el estrés, la depresión, la ansiedad y todas las emociones de baja energía como el silencio y la meditación. Dedica unos momentos todos los días a la contemplación silenciosa y haz de la meditación parte del ritual para reducir el estrés.

2. Recuerda que tu estado natural es el de la alegría, Eres producto de la alegría y del amor, sentimientos que experimentas de una forma natural. Has llegado a convencerte de que lo natural es sentirte mal, angustiado o incluso deprimido, sobre todo cuando las personas que te rodean y los acontecimientos que te sobrevienen se encuentran en modos de baja energía. Recuerda lo siguiente, cuantas veces sea necesario:

«Procedo de la paz y la alegría. Debo mantenerme en armonía con aquello de lo que procedo para hacer realidad mis sueños y mis deseos. He decidido mantenerme en mi estado natural. Cuando sienta ansiedad, estrés, depresión o miedo, significará que he abandonado mi estado natural».

3. Pensamientos como «No puedo, tengo demasiado trabajo, estoy preocupado, tengo miedo, no valgo para nada, no lo voy conseguir, no soy lo suficientemente inteligente, soy demasiado viejo (o joven)», etcétera, etcétera. Puedes cambia estos pensamientos de estrés en cualquier momento y eliminar la ansiedad durante los momentos siguientes o incluso durante horas y días enteros.

Al tomar conscientemente la decisión de olvidarte de las preocupaciones, iniciarás el proceso de la reducción del estrés. Tu mente no crea desde una posición de ansiedad, ni necesita tomar antidepresivos. Pierdes la capacidad para manifestar tus deseos cuando no decides en el momento eliminar un pensamiento de estrés.

4. Controla tus pensamientos de estrés comprobando tu estado emocional en el mismo momento en que surjan. Plantéate la pregunta clave: «¿Me siento bien en este momento?». Si la respuesta es no, repite las palabras mágicas:

«Quiero sentirme bien» y después,

«Tengo intención de sentirme bien».

Controla tus emociones y detecta la cantidad de pensamientos de estrés y ansiedad que comportan. Este proceso te mantiene informado de si sigues el camino de la mínima resistencia o vas en dirección contraria.

5. Decide conscientemente seleccionar un pensamiento que active los sentimientos de bienestar. Te ruego que elijas tu pensamiento basándote única y exclusivamente en cómo te hace sentir, no en lo bien visto que esté o en lo mucho que se venda.

Plantéate lo siguiente: «¿Me hace sentir bien este nuevo pensamiento? ¿No? Pues pasemos a otro. ¿Tampoco funciona? Pues otro».

Al final surgirá alguno con el que coincidirás en que te hace sentir bien, aunque sólo sea unos momentos. Lo único que importa es que resuene en tu interior como una sensación de bienestar, física y emocionalmente.

En el momento en el que experimentes un pensamiento de ansiedad o de estrés, pasa al pensamiento que habías elegido, el que te hace sentirte bien. Enchúfate a él. Piénsalo y, si puedes, siéntelo en tu cuerpo. Ese nuevo pensamiento que te hace sentir bíen será de aprecio, no de menosprecio. Será un pensamiento de amor, belleza, receptividad a la felicidad.

6. Abandona las exigencias de tu ego, que te separa de la intención. Cuando puedes elegir entre tener la razón o ser generoso, decídete por ser generoso y olvídate de las exigencias del ego. Emanaste de la generosidad, y practicándola en lugar de empeñarte en tener razón eliminas la posibilidad de estrés en tu momento de generosidad.

7. Mantente en un estado de gratitud, reverencia y respeto. Valora cuanto tienes, lo que eres y lo que observas. La gratitud es el décimo paso en todo programa de díez pasos para poner de manifiesto tus intenciones, porque constituye la forma más segura de detener ese incesante diálogo interior que te aleja de la alegría y la perfección de ía Fuente.

Puedes obtener más información en el siguiente video:

Calma tu ansiedad y el estrés